Durante siete semanas, de miércoles a domingos, en la vieja fábrica de aceites, se pudo disfrutar de teatro, danza, música, arte industrial, moda, letras, performances, instalaciones, ciclos de cine, turismo cultural y gastronomía.

Las actividades incluyeron más de 30 espectáculos de teatro y danza, 70 artistas plásticos en la muestra TransAbasto, instalaciones, alrededor de 20 recitales de distintos géneros, clásicos de cine mudo con DJs en vivo, lecturas de poesía, performances, desfiles de moda no convencionales y, para el cierre del Festival, una feria gastronómica.

Con el Festival Verano Porteño, la Ciudad Cultural Konex comenzó a cobrar vida, antes de la obra de reciclaje del arquitecto Clorindo Testa.